l titular lo dice todo, pero necesita matiz. Los juegos malos no necesariamente tienen que ser injugables, simplemente son eso, juegos malos. Hasta ahí todo va como la seda, lo que para uno puede ser una maravilla para otro un mojón y viceversa, el problema es cuando esosjuegos malos se convierten en una adicción. Ahí ya hablamos de placeres culpables.

Cada uno tenemos los nuestros y reconozco que yo soy especialista en engancharme a cualquier tontería que llegue a la AppStore, Google Play o la Windows Store, pero eso no impide que tenga derecho a sacar mi lado hater y poner de vuelta y media a esos 13 juegos para móviles con mucho éxito que en realidad son muy malos.

Asphalt Overdrive

La saga Asphalt nunca ha estado en los primeros puestos por ser la salvación de la humanidad transformada en juego de coches, pero sí iba renqueando con entregas más o menos potables y con un buen nivel gráfico y número de contenidos. Hasta que llegó Asphalt Overdrive (Android, iOS, WP), porque claro, es mucho más fácil hacer un runner por capítulos en el que la conducción se limita a cambiar de carril que algo con cara y ojos.

Call of Duty Heroes

Un juego con campaña que explote los gráficos de los terminales más avanzados, un multijugador que consiga plantarle cara a Modern Combat para que la competencia nos acabe beneficiando a los jugadores, un modo zombis vitaminado… Activision tenía muchas opciones para llevar Call of Duty a móviles otra vez, pero eligió montar una copia de Clash of Clans que poco o nada tiene que ver con la saga FPS. Y triunfar, claro, porque a los usuarios lo que de verdad nos gusta es que nos cuelen goles por las escuadra. (Android, iOS, WP)

Disney Bola

Hablando de fútbol, Disney Bola (Android, iOS), que como ya hay juegos de fútbol buenos que, gratuitos o de pago, y arcades o de gestión de clubes, dominan las tiendas de aplicaciones con grandes gráficos, jugabilidad y control, vamos a crear uno que roce lo regular pero por la parte de abajo. ¿Fracaso absoluto? No, éxito inmediato y con un cohete en las zapatillas para colocarse en lo más alto de la categoría de deportes antes de que alguien se entere de que el chiste no tenía gracia.

Flappy Bird

Seguimos con esa dualidad entre gustos personales y calidad, pero aquí no hay vuelta atrás y tampoco admite demasiada discusión. Flappy Bird es malo porque simple y llanamente es malo, porque te vende como una feature un juego roto y se hizo en una pausa de anuncios de televisión, rápido y mal. “Pues a mí me parece un juego buenísimo”. Pues la industria del videojuego, con sus compañías con valores de producción multimillonarios y sus desarrolladores independientes de garaje y noches en vela que ven cómo sus sueños acaban frustrándose, te agradece tu comentario, amigo mío.

Goat Simulator

Otro que un día decidió mearse encima de la industria mientras tranquilizaba al personal diciendo que llovía. Una broma que no sólo le salió perfectamente al estudio que la financió con el dinero de los que rieron la gracia, también se convirtió en todo un fenómeno de masas que ya se ha elevado a la categoría de moda con otros juegos que, igual de rotos, nos proponen controlar cosas que no sabíamos que se podían controlar. Hasta tostadas. (Android, iOS)

Los Simpson Springfield

Esta es una de esas batallas personales, uno de esos juegos a los que me acerco de mes en mes para acabar cabreado y, sin embargo, no sólo nunca la elimino, si cambio de móvil está entre las 10 primeras que instalo. Crear tu propio Springfield (Android, iOS) con los personajes más famosos de la serie de animación parecía divertido hasta que colocar un objeto premium se convirtió en un desembolso equivalente a un fajo de billetes.

MARVEL Batalla de Superhéroes

¿Qué es peor que copiar? Copiar y hacerlo peor. Parece imposible, lo sé, pero como suele ocurrir en la mayoría de los casos de esta lista, a menudo la avaricia rompe el saco. Este juego de lucha simplificado podría haber sido un duro rival para Injustice, el otro free-to-play que domina el mercado, esta vez de DC Comics. Pero en vez de copiar la fórmula que lo convirtió en éxito y mantener un sistema de monetización equilibrado, aquí fueron a por todas y, como era de esperar, por algún sitio acabó resquebrajándose. (Android, iOS)

Pou

Cuida a una patata alienígena, ponle trajes, cambia el fondo de su “habitación” y juega con él en minijuegos sospechosamente parecidos a otros juegos. ¿Pinta regular tirando a mal y llegando con varios años de retraso a la moda de Tamagotchi? Sí. Pues al universo se la repanpinfla porque está segundo entre los juegos más vendidos de la AppStore. (Android, iOS)

Rocket Cars

Rocket Cars (iOS) es el ejemplo perfecto de cómo ha evolucionado el mundo de los juegos para móviles, manteniéndose en un ritmo constante de lanzar cosas que “si cuelan, cuelan”, como buscando una segunda crisis del videojuego al estilo principios de los 80. Gráficos los justos, control “¿para qué?“, y ¿jugabilidad? “Eso no sé qué es, seguro que es lo de los micropagos, así que mete mucho”.

Surgeon Simulator

Otro que está roto y pretende vendernos el pifostio como si fuese algo bueno. Bueno, no niego que las tres primeras veces pueda tener su gracia, pero cuando toca desembolsar un buen pico y además lo haces comprandotu camino a la desesperación porque “eh, es que la gracia está ahí”, pues a lo mejor los jugadores lo estamos haciendo aún peor que los creadores. (Android, iOS)

Swinging Stupendo

Mi opción favorita de entre los juegos que intentan rentabilizar el éxito de las tiendas de aplicaciones es la de el que no sólo llega tarde, también lo hace mal. Swinging Stupendo (Android, iOS) es una mezcla de Flappy Bird y Spiderman rodeado de una serie de decisiones de diseño que están enfocadas exclusivamente a que mueras. Porque claro, si hubo un juego hace un puñado de meses que lo consiguió, ellos también podían. No iban mal encaminados, están entre los 60 más descargados.

TwoDots

Otro ejemplo que me molesta es el de sagas que en vez de aprovechar el éxito de la primera entrega para crear un juego aún mejor, maltratan a sus seguidores cambiando radicalmente el estilo del título. En este caso el primer Dots era un juego de pago, un puzle la mar de simpático y adictivo que… “Espera, espera, ¿has dicho adictivo? Eh, vosotros, coged el juego y convertirlo en un Candy Crush con vidas y lógicas rotas para que el jugador se quede atascado en un nivel durante días” (iOS)

“Introduzca aquí su nombre” Saga

 

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